Hojas caídas, suspiros marchitos y sonrisas pasadas de las noches de verano.
Camina entre árboles secos que en un pasado no muy lejano fueron hogar de preciados recuerdos, que junto a sus hojas se volaron dejando sólo el desconcierto. No sabe donde se dirige, ni tampoco de donde viene. Quiere vivir de nuevo todo lo que se marchó junto esos días libres de preocupaciones con las personas que más quería. Cierra los ojos, quizás pensar en eso la ayude a volver al pasado. En vano recuerda todo lo que vivió. Una lágrima desciende por su mejilla a la vez que una leve sonrisa ilumina su delicado rostro. Vuelve con los recuerdos, en su mente, como si ese mismo instante lo estuviese viviendo. Al abrir los ojos se da cuenta de que sigue en el mismo lugar triste que antes. Árboles secos por el otoño, viento frío que la hiela sin capacidad de decisión y lugares vacíos, sin una persona que le de vida.
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