Nadie busca el dolor. Tampoco quieren encontrarse con él. Entonces... ¿Porqué lo causan? Si no quieres que te dañen no dañes. Así de simple. Eso evita muchos líos, muchas discusiones y sobre todo muchas lágrimas. Muchas lágrimas que han sido derramadas sin saberlo. Has echo daño, has convertido una preciosa sonrisa en algo que ella no se merecía. No, exacto, no se lo merecía. No se merecía pasar las noches en vela con los ojos llorosos, no se merecía esos insultos que indirectamente la mandabas, no se merecía esas mentiras, ni tampoco esos falsos besos. No se merecía que la tratases así. Y aun así ahí la tienes, no te falla. No te falla como tantas veces la fallaste tu a ella, como tantas veces tiraste sus palabras a la basura sin importarte el daño que la causaría. Ese daño es lo que la hace estar en pie aún, ese daño que ha acumulado tantas veces es lo que la hace seguir hacia adelante, pues no vivirá cosas peores, te lo aseguro. Ahora, te doy un último consejo. Quiérela como nunca has querido a nadie, bésala como el primer día, abrázala y dila que estarás pase lo que pase. Y sobre todo, no hagas mas daño si no quieres que te lo hagan a ti.

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