Mírala, ahí está. Perfecta. Pelo perfecto, culo perfecto, ojos perfectos. Así cualquiera coge complejo.
Siempre he sido el segundo plato. ¿Por qué? Porque está ella. No es envidia. Es pena. Pena hacia mí misma, quizás por no llamar la atención lo suficiente, por no ser lo suficiente guapa o por no estar tan buena como las demás, pero también pena hacia ella. Nunca ha sido el segundo plato de nadie, nunca ha sabido lo que es tener que aguantar todas las victorias de una persona que se ríe de tus desgracias. Pero cuando la ocurra no tendrá experiencia. Se cree muy mayor por ser tan perfecta, ese es el problema. No ha vivido tantas desgracias como para ser una persona lo suficientemente madura y que sabe hacer las cosas decentemente. No. Definitivamente es demasiado infantil, como su edad lo indica. Lo de afuera no importa demasiado, supongo. Su mentalidad lo dice todo.
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