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lunes, 28 de noviembre de 2011

No puedo encontrar esperanza en la cual creer.

Después de un largo día en el instituto llego a casa. Me pongo los simpsons mientras como. Recuerdo ese examen suspenso y me dan ganas de ponerme a llorar otra vez. Termino de comer y huyo a mi habitación, a mi refugio. Me tumbo en la cama, abrazo la almohada. Recuerdo esa canción que me alegraba el día y la tarareo, me dan ganas de escucharla. Cojo el móvil y me pongo los cascos compruebo el volumen y lo pongo al máximo, ahora sí. Recapacito y recuerdo como me ha ido, pero siento que todo se me cae encima, que poco a poco la construcción de mi vida se destruye. Lo único que puedo hacer es llorar.
Y yo ahí, como si estuviese en una cueva, sin salir. Miro hacia adelante veo ese largo camino y me da pereza. Pereza por tener que andar hasta ahí afuera, pereza por saber lo que me espera.Toda esa mierda, toda esa indecisión, todas esas ganas de matar a alguien. Prefiero quedarme aquí dentro, evadida del mundo.
No tengo la suficiente seguridad en mi misma como para cruzar esa puerta que separa los sueños de la realidad. Solo soy una simple adolescente que se arrepiente de vivir, que cree que todo el mundo está en contra suya, y que por más que me consuelen no consiguen animarme.
Solo quiero quedarme en mi refugio, aquí me siento segura y no molesto a nadie.

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